8 de mayo de 2015, un día cualquiera se va tornando importante,
para algunos, para muchos, para mí. Por las mismas razones que hicieron
importantes un primero de mayo, un 8 de octubre, un 28 de julio, un 6 de julio,
la acción de las personas que le imprimen gravedad a aquellos días. Le tocó a
una ciudad como Lima con la irrupción combativa y ciudadana de la comunidad
estudiantil de futuros arquitectos, y una decisión gestada desde hace pocos días
de este insignificante ser. Y aquí debo agradecer a varias personas con las que
he podido experimentar el dialogo y la buena conversación a veces entre
destellos de descarnada diversión o de un sesudo pensamiento político, o de un
pasajero activismo callejero. A personas que expresaron sus ideas y
sentimientos y escribieron un libro o compusieron una canción, algunas de
aquellas están y otras nos dejaron y esa nostalgia por coincidir en su discurso
con un fútil estado de ánimo o sensación, hicieron en cada momento una huella imborrable
y le permitió a mi limitada capacidad de discernimiento, decidir dejar mis preconceptos,
mis sesudos ejercicios de definición, mis múltiples taras al fin, para ser un
poco común y como dice Marco Aurelio Denegri precisar y ordenar mis ideas,
aunque no me atolle, aunque me resulte difícil, y enfatizo como él, sí, difícil.
Dicen que nunca es tarde, es posible, para mi pasaron 889 días
con algunas horas, para sentirme mejor luego de ello, para seguir
experimentando la vida, para recordar en el eterno universo de mi mente una
mirada, una sonrisa, una actitud, unas ganas, esas cosas que copan mi mente y
mueven (literalmente) mi corazón y que son encarnadas de manera precisa por un
ser humano, hoy una mujer. Yo recordaré este día así con aquellos pasajes de vivencia
honesta, mientras expresaba un descarnado y simple discurso. Pues eso.
PD. Este verso fue en particular revelador, dedicado para usted, Nataly:
What I feel, I can't say. But m y love is there for you anytime of day. But if it's not love that you need then I'll try my best to make everything succeed (George Harison, What is life, 1970)