viernes, 16 de abril de 2010

Buen servicio: La felicidad de mi tranquilidad

Cuando empecé a utilizar el transporte público era solo un niño, vivía en Villa María del triunfo y en aquella época utilizábamos esos buses acoplados amarillos de ENATRU Perú, la línea 3. Toda una hazaña subir a estas unidades que siempre pasaban repletas de personas, a lo que mi madre nos decía a Cecilia y a mi: “ustedes suben y se hacen paso entre las piernas de la gente, hasta que lleguen a la parte media del bus”. Efectivamente eso hacíamos. Luego empezaron a circular buses digamos de una sola pieza, la 3ª, que tomaba para ir i venir de la universidad, igual el problema era ir y venir parado todas las veces. Luego con políticas nefastas de Fujimori y malas decisiones municipales del Sr. Ricardo Belmont (abrir la Vía Expresa para cualquier línea y cualquier bus), desaparecieron estos buses que aunque llenos ibas relativamente cómodo, entonces aparecieron las benditas combis y custers donde miles de personas viajan diariamente, las compadezco.

Entonces empecé a pensar que no quería vivir el martirio de subir a una combi, una Custer o incluso un bus, aunque de vez en cuando lo hago variar, para pensar, para ver la calle y a la gente.

Entonces tuve la suerte de encontrar a mi estimado amigo Mariano, que empezaba su negocio de venta de motos, yo tenia algunos ahorros y decidí comprarle una, esta fue una Honda C-50 de color verde. Con este vehiculo me movilicé durante 5 años, desde mi casa al trabajo, y viceversa, hasta Los Olivos, incluso hice un viaje hasta Cañete, todo bien con la moto.

Mantenerla no es costoso y la veía con un mecánico que me recomendó Mariano en Lince, por la Avenida José Gálvez, ya no es mas un taller, era de un italiano que alguna vez fue corredor de autos (por lo menos eso me decía Mariano). Luego empecé a buscar mecánicos y encontré uno muy cerca de mi casa en Villa María, Remo, con el trabaje hasta que salimos de Villa María. De Remo puedo decir que era bueno, aunque cada mecánico tiene sus propias virtudes y defectos. Remo conoce de motos, la mía la trato bien, y además sus honorarios son bastante accesibles, tan así que venían motorizados desde lejos en el mismo distrito para ver sus motos.

Hace aproximadamente 1 año y 3 meses cambie de moto, ahora tengo una modelo 250, una copia (vil) de la Rebel de Honda, la que tengo es de marca Motomak. Obtenerla fue un golpe de suerte y debo agradecer acá a mi primo lejano Christian Pajuelo Escudero, quien fue el que la encontró, ubico al vendedor y antes que publique la oferta me contacto, fuimos a verla con Pipiolo a San martín de Porres, y ese día paso todo, compre la moto, su SOAT, y traspase la tarjeta de propiedad a mi nombre. Todo chévere.

El mecánico de esta moto era una pasada de mano entre Pipiolo y Rider (así se llama, no es chapa, Pipiolo si es chapa, no recuerdo su nombre), todo iba bien, hasta que empezó a fallar constantemente, es verdaderamente incomodo cuando una maquina no funciona con el estándar que debería, con el que fue supuestamente hecho, y se suceden eventos que comienzan a causarte molestia, aburrimiento y a veces desesperación, así estuve antes de esa ultimo servicio, y después también. Volví a dejarla con estos mecánicos (que no son malos) y una semana con la moto no pudieron solucionar el problema. La conclusión fue que el carburador debía ser depuesto y reemplazado por otro. Mis ánimos empezaron a bajar con cada día en que no veía soluciona este inconveniente.

No cabe duda que el conocimiento, producto de la experiencia y de la preparación académica hacen la diferencia, es una buena propuesta de valor para cualquier servicio que se preste de bueno. Volviendo a la moto, tenia la idea de un taller en Santa Beatriz, que Mariano me indico textualmente: “Es uno de los mejores”. El taller queda en el Jirón Manuel Segura Nro. 667, y ES regentado por El Señor Carlos Roberto Perea Chávez, quede en dejarle la moto un día martes, con la esperanza que el desenlace sea el mas favorable posible, aun así mi incertidumbre se mantenía, mi bajón acrecentaba. Tres días después recibo su llamada para recoger mi vehiculo, por teléfono no me dio detalles. Ese día fui a tomar un café con mi taza de loza a Starbucks (15 de marzo: lleva una taza reutilizable y el café es gratis), luego me traslade en una combi hasta el taller. Allí lo que vi ya era alentador, la moto había tomado nuevos brios y brillos, solo verla ya era causa de emoción, pasamos a la descripción del trabajo hecho por el Sr. Perea, cosas por aquí, otras por allá, características de otras motos, y finalmente pasamos a la prueba de fuego, conducir la moto, me pidió que le de una vuelta y regrese para darle mi opinión, cosa que hice. La experiencia: máxima satisfacción, todo estaba en su sitio, todo funcionaba bien, la moto se conducía como una seda, fue como volar en un colchón mágico, y lo mas importante, todo mi sistema inmune empezaba a subir, la sonrisa se dibujaba en mi rostro y sobre todo en mi mente, aquella sensación tan apreciada por mi: la tranquilidad, invadía mi ser. Esa vuelta fue inolvidable en su contexto. Fui feliz.

Gracias Sr. Perea, por ser así, gracias a todos los que hicieron de este señor la persona que me atendió y estoy seguro atiende de la misma manera a sus muchos clientes. Usted Sr Carlos Perea, vale, lo que sabe, lo que muestra y demuestra, usted es un ser humano, que le ha dado a este servidor algo invaluable, me ha dado vuelvo a repetirlo tranquilidad.

Eternamente agradecido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario